Abarcar
Sentir que todo es poco,
ambicionar un poco más,
elevar plegarias
y tañer tambores,
susurrar palabras dulces
en oídos próximos al cielo.
Pensar que siempre
todo crece
queramos o no.
Expandir la mano temblorosa
y la mirada inquieta.
Elevarse no cuesta nada,
sólo querer.
Babel
Con un vaso a mis pies
como Prometeo
moldeo arcilla,
torso sin alas ni perfiles.
Balbuceo frente a la imagen de mi sueño,
articulo palabras nuevas
que nadie querrá entender:
Esperanto al revés
o misterio de jerigonza,
retruécano nacido de un ay callado,
en el idioma que sólo yo entiendo.
Con un vaso a mis pies
penetro en un laberinto
de interjecciones inventadas.
Extiendo mis manos temblorosas,
gélidas pinzas,
sin poder alcanzar
el torso de arcilla nunca terminado.
Me sumerjo en la Babel de mis sueños
cual Prometeo frustrado,
víctima de incontables complejos freudianos.
Me hundo en el hermético idioma
de las golondrinas que nunca volverán
o quizás sí, nadie sabe.
Cultivo el ritual
Cultivo el ritual,
desciendo la escala del dolor.
Navego, tempestuosamente,
hacia el faro de la soledad.
Con lentitud, subo la cuesta
de Sísifo renovado;
dejo caer la piedra,
ebrio de nubes
y cielo encapotado.
Reverdezco,
busco el guijarro
en mi bolsillo roto.
Murmuro alucinado
como si el aire
fuera mi cárcel,
como si el canto del jilguero
fuera mi respiro.
Sísifo desahuciado,
resbalo por la colina
donde las rocas florecen
y semillas de diamantes dormitan.
Cultivo el ritual,
fantasma perenne
de ascenso y caída.
Lo cultivo :
¿es que acaso estoy despierto?
Raúl Mesa, 1995
¿De dónde?
¿De dónde nació el dolor?
¿Acaso de una cruz?
¿De la impaciencia?
¿De dónde?
¿Del rostro del pecado?
¿Del balanceo
de una serpiente?
¿Del paraíso
perdido sin remedio?
¿De dónde nació?
¿Del cáliz
que se quebró
y derramó
el acíbar
de la envidia?
¿De dónde surgió el dolor?
¿de la virtud golpeada
en el manantial del misterio?
Nunca lo supe
y tal vez
nunca lo sabré.
Desde la torre
Desde la torre se divisa el alba,
de inocencia precoz halago.
Desde la noche salta el misterio
de cada ronda.
Retoza en la cumbre
la nube traviesa,
Juega en la sima
el duende que a la magia invita.
Desde la torre
galopa el aura,
sombra verdinegra
de luna en la mirada.
Se balancea en el cenit
la ola esquiva,
fugitiva estela
de flores marinas.
Desde la torre
un recodo de aurora
en el ala de la noche
sorprendida.
Raúl Mesa,1996
Inventé
Inventé la metáfora del sueño,
el símil del insomnio,
la perífrasis del miedo,
la imagen del rodeo.
Rescaté la retórica del polvo
y el tintinear del silencio.
Aprendí a guardar la elipsis
en la punta del dedo meñique.
Descubrí la poética del zozobrante
que halló su refugio en un risco.
Inventé la metáfora del ruedo,
el símil del plenilunio,
la perífrasis del valor,
la imagen del apogeo.
Aprendí a mover objetos con la mente
y a levitar
llevado por la nube del amor.
Rescaté la fuente de los milagros
y el paladeo de la presencia.
Inventé la emoción
en un tubo de ensayo.
Aprendí a guardar la elipsis
en la punta del dedo meñique.
Descubrí la poética del zozobrante
que halló su refugio en un risco.
Para los poetas inéditos
No digas que tu palabra
es hoja muerta
llevada sin piedad por el huracán del olvido.
No pienses que tu imagen
está sepultada
en una pirámide de incomprensión
o en un laberinto de necedades.
Persevera:
tu palabra es pura
y tu imagen sincera.
Llegaste a la vida
con el hálito misterioso de la poesía.
No lo desprecies:
cultívalo.
Tu palabra tendrá
el mismo destino
de todas las demás.
Tu imagen florecerá
en un desierto de vanidades
y en un circo de sordos.
Persiste, poeta,
no te rindas.
Raúl Mesa, 1998
Poderes
¡Cuántos poderes nos asedian!
En cada flor sedienta
la invalidez asoma,
la impotencia de ser cálidamente bella
y fríamente delicada.
Una gota de rocío
al candor nos aproxima,
cuando en la bóveda de aire
los estruendos se reflejan.
Suena el tambor
que todo lo abarca.
Golpea el horror
el impávido cuerpo
maniatado por la ilusión
que prematuramente se filtra
por forámenes de cansancio.
Sacrificio
Morir en la cruz
todas las mañanas,
sin avizorar
el coral ni la palma,
Seco en la quietud
de almohada rota,
Cataclísmico
en la vereda de piedad.
Eso es vivir
aferrado a una persistente
canoa de sueños;
Crucificado perenne
sin raíces que guardar,
enamorado del mar
frente a una esfera de cristal
que todo lo promete.
Raúl Mesa, 1989
Sueña el peregrino
Sueña el peregrino
en su destierro de flores.
Escala colinas de amor.
cultiva el silencio
en su geométrico huerto de candor.
Rompe las cadenas
que lo unieron al naufragio.
Revolotea,
tan próximo a la pureza
como su alma le permite.
Inventa tonadas
en cada giro de su dolor.
Sueña el peregrino,
espanta las pesadillas
y los ruidos
que, parasíticamente,
Invaden su cuerpo.
Sueña el peregrino.
Raúl Mesa,1997
Vox clamantis in deserto
Se levanta la voz,
reina el silencio.
Nadie quiere del alma
la música oír.
Se yergue la palabra
sobre una lluvia
de ausencia y dolor.
La voz, fruto maduro
que nadie cosecha.
Se levanta la voz,
no es queja ni llanto;
Resuena en el sendero,
despiertan los jazmines..
En el albor fluye
un discurso de sombras,
acrobacia de orto y ocaso.
Vibra la voz,
en el soto se pierde.
Se levanta entre lágrimas,
flores, cenizas y ofrendas.
Surge la voz,
los sordos la diluyen.
Se levanta,
nadie oírla quiere.
Es clamor de inocencia,
de jardín encanto.
Se yergue, vuela,
del corazón transita
el árido camino.
Se levanta la voz,
reina el silencio,
¿quién se atreve a escuchar?
.
Raúl Mesa, 1998